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El fresno silvestre mexicano (Fraxinus uhdei), es un portentoso árbol que se ha vuelto habitante cotidiano de las ciudades, donde adorna camellones, parques y jardines con su copa redonda y verde casi todo el año, con excepción del final del otoño y principios del invierno, cuando tira todo su follaje y lo renueva en menos de 30 días.


Aunque crece rápido, el fresno es longevo, pues vive entre 80 y 100 años, suele alcanzar hasta 30 metros de altura cuando crece en lugares con la calidad de sitio apropiada, como es el caso de los bosques mesófilos, donde se mezcla con encinos, oyameles, cirimos y pináceas.


El fresno es muy buscado por una gran variedad de pájaros para reproducirse y para anidar durante la noche. Es común en el amanecer y atardecer escuchar una gran algarabía de pájaros en las ramas de los fresnos adultos.


El follaje que el fresno desprende cada año se desintegra rápidamente, y sus raíces buscan profundidad, por lo que puede decirse que este árbol es un gran formador de suelos. Las semillas, que parecen pequeños darnos o lancetas, de 3 a 5 centímetros de longitud, maduran durante la primavera y sirven de alimento a los pájaros. Como estas semillas tienen un ala grande, se desprenden del árbol y vuelan en torbellino a una gran distancia del árbol padre, facilitando la propagación de la especie.


El fresno es melífero, es decir, sus pequeñas flores son buscadas por las abejas para recolectar el polen y el néctar. Como el tronco de este portentoso árbol puede alcanzar hasta un metro de diámetro y su madera es de alta calidad, puede usarse para la producción comercial. Con esta madera de gran belleza se fabrican instrumentos musicales, artesanías, implementos agrícolas, mangos de herramientas, muebles finos y decoración de interiores.


Está aprobada para su posible utilización en zapatas para el sistema de frenos del Metro.Como uso medicinal, la corteza y las hojas poseen un alcaloide (Fraxina) con propiedades febrífugas (eliminan o reducen la fiebre). Las señoras de pueblo acostumbran colocar cataplasmas de hojas de fresno en el estómago de los niños cuanto tienen fiebre. También se le utiliza para combatir la malaria y el paludismo.


Este árbol de gran importancia ecológica, originario de México, es muy fácil de reproducir. Se utiliza en trabajos de restauración por su adaptabilidad y rápido crecimiento. Aunque se adapta mejor al clima templado, es resistente a heladas y sequías, excepto en sus primeros años; crece bien en casi todo el país, desde Durango hasta Chiapas. En forma silvestre es común encontrarlo en laderas, barrancas y cañadas, y a veces junto a cauces de agua, formando bosques de galería. Responde bien en suelos arcillosos, arenosos, lava basáltica, ácidos o calcáreos, siempre que sean profundos fértiles, frescos y húmedos.


Prácticamente en todas las ciudades y pueblos del país, el fresno se ha vuelto un habitante común que destaca en el ornamento vegetal de las áreas urbanas, en los camellones y jardines. Su densa y fresca sombra es uno de los grandes atractivos del fresno.


Se sabe que cuando los españoles llegaron a México, abundaban los fresnos en montes, valles y cañadas de la campiña mexicana. Los invasores abatieron estos árboles de fácil acceso al explotarlos indiscriminadamente durante centurias porque la madera les resultó muy útil para la fabricación de embarcaciones. La palabra fresno (fraxinus), proviene del griego phraxo, que significa cercado, ya que los romanos utilizaban la especie Fraxinus excelsior para la construcción de setos. Al fresno mexicano se le considera especie indicadora de Ozono, pues es muy sensible a este contaminante que le provoca un moteado clorótico (incapacidad para realizar la fotosíntesis).

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